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miércoles, 14 de septiembre de 2022

Thich Nhat Hanh, funeral


 

Thich Nhat Hanh


 

Prométeme,
prométeme hoy mismo,
prométeme ahora,
cuando el sol está sobre nuestras cabezas
exactamente en el cénit,
prométeme:

aun cuando te golpeen
con una montaña de odio y violencia,
aun cuando te pisoteen y te aplasten
como a un gusano,
aun cuando te desmiembren y destripen,
recuerda, hermano,
recuerda: el ser humano no es nuestro enemigo.

Lo único digno de ti es la compasión:
invencible, ilimitada, incondicional.
El odio nunca te dejará enfrentar
al animal salvaje que hay en el hombre.

Un día, cuando te enfrentes solo a este animal salvaje,
con tu valor intacto, tus ojos llenos de bondad,
tranquilos,
(aunque cuando nadie pueda verlos),
de tu sonrisa
se abrirá una flor.
Y aquellos que te aman
te verán
atravesar diez mil mundos de nacimientos y muertes.

Solo de nuevo,
caminaré con la cabeza inclinada,
sabiendo que el amor se ha hecho eterno.
Sobre el camino largo y rudo,
continuarán brillando
el sol y la luna.

(#ThichNhathanh @thichnhathanh retrato)

miércoles, 11 de mayo de 2022

Thich Nhat Hanh


 

“No miramos profundamente estas maravillas. Las ignoramos y, como resultado, las perdemos. (...)
Me enseñaron que los mayores sufrimientos eran nacer, enfermar, envejecer, morir, sueños no cumplidos, separación de los seres queridos y contacto con aquellos que despreciamos. Pero el verdadero sufrimiento de la humanidad es la forma en que miramos la realidad. (...)
Nacimiento, vejez, enfermedad, sueños no cumplidos, separación de los que amamos y contacto con los que despreciamos son también maravillas en sí mismos. (...)
Sin ellos, la existencia no sería posible. Lo más importante es saber cómo cabalgar sobre las olas de la impermanencia, sonriendo como aquel que sabe que nunca nació y nunca ha de morir.”
(Thich Nhat Hanh)

lunes, 16 de septiembre de 2019

Thich Nhat Hanh




“Amigos, si hoy queréis ser el gran y noble señor, debéis experimentar directamente la verdad de que nunca ha habido nada que hacer. Si seguís buscando sin cesar, es sólo porque vuestra confianza es inmadura. Os quitáis la cabeza y luego vais buscándola, y sois incapaces de detener vuestra búsqueda. (…) poneos el hábito de las personas libres. Cuando sea necesario andar, andad. Cuando sea necesario sentarse, sentaos. No ansiéis alcanzar la budeidad ni un solo instante (…) La comprensión se da ahora, en este momento; no hay que esperar a que surja otra oportunidad. Lo que digo es que todo está teniendo lugar.” (Despierta a tu verdadero yo. Thich Nhat Hanh sobre Rinzai/Linji)


Nuestra verdadera herencia 

El cosmos está lleno de piedras preciosas.
Deseo ofrecerte un puñado esta mañana.
Cada instante que vives es una piedra preciosa,
que resplandece y contiene Tierra y Cielo,
las aguas y las nubes.
Has de respirar suavemente
para que se revelen los milagros.
De repente oyes a los pájaros cantar,
a los pinos tararear,
ves abrirse a las flores,
el cielo azul,
las nubes blancas,
la sonrisa y el maravilloso aspecto
de tu Bienamado.
Tú, la persona más rica de la Tierra,
que has mendigado la vida en todas partes,
dejas de ser el hijo pródigo.
Vuelve y reclama tu herencia.
Debemos disfrutar de nuestra felicidad
y ofrecerla a todo el mundo.
Aprecia este mismo instante.
Deja partir la corriente de desesperación
y acoge la vida plenamente en tus brazos.

(Thich Nhat Hanh)









viernes, 23 de agosto de 2019

Thich Nhat Hanh




No digáis que partiré mañana,
pues aún estoy llegando.

Mirad profundamente; estoy llegando a cada instante,
para ser brote de primavera en una rama,
para ser pajarillo de alas aún frágiles,
que aprendo a cantar en mi nuevo nido,
para ser mariposa en el corazón de una flor,
para ser joya oculta en una piedra.

Aún estoy llegando para reír y para llorar,
para temer y para esperar.
El ritmo de mi corazón en el nacimiento y la muerte
de todo lo que vive.

Soy un insecto que se metamorfosea
en la superficie del río.
Y soy el pájaro que se precipita para tragarlo.

Soy una rana que nada feliz
en las aguas claras del estanque.
Y soy la serpiente acuática
que sigilosamente se alimenta de la rana.

Soy el niño de Uganda, todo piel y huesos,
mis piernas son tan delgadas como cañas de bambú.
Y soy el comerciante de armas
que vende armas letales a Uganda.

Soy la niña de doce años,
refugiada en una pequeña embarcación,
que se arroja al océano
tras haber sido violada por un pirata.
Y soy el pirata,
cuyo corazón es aún incapaz
de ver y de amar.

Soy un miembro del Politburó
con todo el poder en mis manos.
Y soy el hombre que ha pagado
su “deuda de sangre” a mi pueblo
muriendo lentamente en un campo de concentración.

Mi alegría es como la primavera, tan cálida
que hace florecer las flores de la tierra entera.
Mi dolor es como un río de lágrimas,
tan vasto que llena los cuatro océanos.

Llamadme por mis verdaderos nombres, os lo ruego,
para poder despertar
y que la puerta de mi corazón
pueda quedar abierta,
la puerta de la compasión.

(Thich Nhat Hanh.Llamadme por mis verdaderos nombres, editada por La Llave, 2001. Traductor: Alfonso Colodrón)

Acuarela, agosto 2019


“Estar vivo es un milagro,

eso es algo que merece ser celebrado (...)

tú, la persona más rica de la tierra,

que había pasado la vida mendigando, (...)

acaricia este instante,

libérate de la corriente de angustia,

abre los brazos

y abraza plenamente la vida.”

(Thich Nhat Hanh)