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domingo, 1 de agosto de 2021

Roberto Calasso, pequeño bosquejo de homenaje.


 

“El brahman es felicidad (ka), el brahman es espacio (kha). (…) se deduce que Ka era también kama, deseo, y sukha, felicidad (…) una ilimitada extensión de deseo, que se superponía a una felicidad precedente a toda existencia, en un espacio precedente a todo y capaz de acoger todo, en una incesante circulación de vientos. Esto era Ka.

Ka, kha: distintas en la grafía, casi indistintas en el sonido, estas dos sílabas, enlazándose, debían curar toda tristeza (...) La felicidad se difundía en el espacio (kha), y el espacio permitía respirar a la felicidad (…) ¿Cómo se manifiesta el brahman en kha?(…) en forma de clepsidra.” (El ardor. Roberto Calasso)


martes, 23 de marzo de 2021

Roberto Calasso


 

(28 de Julio de 2021) Fallece Roberto Calasso, uno de esos raros escritores que “miraban desde lo alto de dos océanos, a oriente y occidente” (Calasso, El Cazador Celeste) y cuya búsqueda era la del “conocimiento metamórfico, ese conocimiento que transforma a aquel que conoce en el momento en el que conoce.” De Baudelaire y Kafka a los dioses griegos, los Vedas y Upanishads...comparado con Borges por su enormidad.
“Esta visión interior de la mente no ha sido considerada digna de examen por los filósofos, pero se convirtió en el fuego del pensamiento en un lugar y en una época: en India, entre los Veda y el Buda, y, después, en una imparable reverberación.” (Calasso, El Ardor).
Todo en él remite al infinito, su lenguaje, la belleza de sus escritos, tanto como la intención y búsqueda de su obra.
“Un único árbol, el inmenso asvattha enraizado en el cielo, cuyas ramas se expandían por todos lados, cubriendo la tierra. (…) El Árbol de la Vida y el Árbol del Conocimiento aparecían como un solo árbol: cuando sus ramas susurraban hablaban los Vedas, que eran las hojas; cuando el aire estaba quieto, del tronco destilaba el soma, que daba la vida sin fin. Observando detenidamente aquella inmensa planta, se descubría que eran dos árboles entrelazados, inextricables. Uno lanzaba sus ramas hacia lo alto, el otro hacia abajo. (…) Sobre dos ramas opuestas , a la misma altura se veían dos pájaros, compañeros inseparables. Uno comía una baya, el otro lo miraba intensamente.” (Calasso, Ka)