“El sol te doró la piel, para que morena fueras, y a una palmada se oyó el canto de una sirena. No sé por qué, dos estrellas bajaron para rizar tu pelo; no sé por qué, dos cometas se convirtieron en tus ojos negros. Tan bonita, tan morena, tan gitana como era...la flor que siempre quise en mi jardín”
(Alba. Antonio Flores)
